Tanto la Historia de “Herodoto”, las “Guerras Gálicas” de César, La “Historia Natural” de Plinio Segundo o La “Historia de Roma” de Livio, son tomadas como ciertas sin rezongar. Sin embargo, cuando a algunos se les hace mención de la Biblia, la toman como si fuera invención de tal o cual grupo, y como si solo tuviera un carácter literario legítimo. Como sabemos, esto es lo que los críticos de la Biblia quisieran, mas sin embargo las evidencias literario-históricas los desmienten.
En la siguiente tabla podemos observar algo propio de cualquier texto literario. Mientras menos copias existan de éste, es probable que con el pasar de los años, mucha de su esencia se pierda. Sin embargo, si las copias de un determinado texto son abundantes, entonces no nos queda otra que aceptar su veracidad.
Del mismo modo el lapso de tiempo entre el momento en que fueron escritos los manuscritos de una determinada obra y la copia más antigua atestiguan también de la veracidad de esta. Claramente tanto en lapso de tiempo más corto, como en concordancia de fecha de escritura, como contundentemente en número de manuscritos, la Biblia sobrepasa arrolladoramente a las obras clásicas antes mencionadas. Entonces, ¿por qué intentar negar que es una maravilla literaria, aún cuando las evidencias no pueden ser más contundentes? Como dijo Robert Alter, erudito de literatura comparada de la Universidad de Berkeley en una ocasión:
"...the cryptic conciseness of biblical narrative is a reflection of profound art, not primitiveness..."
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